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Corazón de Alcachofa

En este espacio se comparten herramientas para conocerse, quererse y cuidarse.

Los símbolos presentes en la naturaleza, el Tarot, las artes y en mi propia historia son nuestro medio de comunicación y aprendizaje.

Parir

En el parto el dolor es tan intenso que elaborar un pensamiento se hace imposible; eso me encanta.  Todo te trae al aquí y al ahora. Caminas en cuatro patas, te mueves como loca buscando una posición que haga el dolor más suave. Te acurrucas, te estiras. Gritas. Sentí que me moría en un momento; que me partía en dos. Iban a ponerme anestesia; la pedí. Pero la Romi -matrona maravillosa- se dio cuenta al revisarme que había una cabecita asomada. Seba estuvo conmigo todo el tiempo: sus manos en mi espalda, su cuerpo de apoyo. Su frío en mi calor y su calor en mi frío. La Aurora quería salir y mis piernas empezaron a tiritar del cansancio. Me colgué del cuello de Seba y sentí mi guata tocándose con la suya. Sentimos como la Aurora bajaba por mi cuerpo y la abrazamos. .

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. Nació chiquitita ella, de 37 semanas. Se había roto la bolsa.  La Colombina, en cambio, nos hizo esperar muchísimo y nació en fin de semana largo. Con otro equipo médico. -Está muy grande, va pesar más de cuatro kilos. Ayudémosla a nacer para que el parto no sea riesgoso -me dijo el doctor. Me costó que me confesara (y agradezco muchísimo que lo haya hecho a tiempo) que en realidad quería inducirla antes para irse fuera de Santiago.  Me costó también confiar en el equipo médico después de eso y creo que ahí estuvo mi mayor aprendizaje. El mundo parece estar patas arriba a veces, es cierto. Pero si yo no confiaba, ¿cómo iba a hacerlo mi Colombina? Somos todos de sombra y de luz. El dolor, otra vez, ayudó a que nos moviéramos. Yo, la Colomba, Seba. Y el equipo médico. Ellos me apoyaron, yo vi sus luces.  Así empecé a confiar, pero no del todo; estaba asustada. El dolor era muy fuerte y yo no entendía bien qué estaba pasando dentro mío. Creí en un momento que no iba a ser capaz de parir, pero la Colombina decidió llegar de todas formas. Empezó a enseñarme y hasta hoy lo sigue haciendo. . . . Y sé que en esto no hay receta; no hay un caso igual que el otro y  lo que a algunos le quita capas a otros se las pone. Pero a mí, parir así, dejando a la naturaleza ser como es, me ha ayudado a que muchas cosas lindas pasen.  No quería dejar pasar la #semanamundialdelpartorespetado sin compartirlo.

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© 2018 Josefina Lagos - Autobiografía

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