Sobre Josefina Lagos:

Mi historia

   Siempre me ha llamado la atención las diferentes formas a través de las cuales el ser humano expresa qué es lo que le está pasando por dentro.

   Ingresé a mis 18 años a estudiar Medicina tradicional y descubrí después de 3 años que ahí  no estaba lo mío. Decidí entrar al mundo de la educación. Estudié Pedagogía con Mención en Literatura y trabajé durante dos años con niños de 5° básico en las comunas de Renca y Recoleta.

   Comprobé ahí, más que nunca, que me identifico con el “educere” más que con el “educare”. En otras palabras, creo que nuestra función como educadores no es transmitir un conjunto de enseñanzas sino ayudar a cada persona a que se encuentre con su verdad y su potencial.

En el año 2013 comencé a dictar Talleres de Escritura Creativa y de Desarrollo Personal para adultos mayores, así como también a personas en rehabilitación por drogas. Trabajé en el Centro Cultural Vitamayor, Fundación las Rosas y Corporación Esperanza entre otros. En paralelo, comencé a hacer clases de Mitología y Tarot. No como un método para adivinar el futuro, sino como una herramienta de autoconocimiento y una forma de indagar en el legado que diversos pueblos nos han dejado, expresando su cosmovisión a través de los mitos.

 

   Durante el año 2015, inicié también mi carrera como ghostwriter. Comprobé, tal como había planteado en mi tesis universitaria, que “La escritura de autobiografías es una herramienta para el desarrollo de la identidad”. Relatando historias de otros he aprendido de ciudad y de campo, de viajes y quietud.  De sueños incipientes, grandes empresas, familias achoclonadas y personas que disfrutan de la soledad. Ahora, gracias a un Fondart que gané en el año 2017, mi desafío en este momento tiene como protagonista a María Neihual y cobra vida en  Carrirriñe, un lugar rodeado mucha nieve, riquísimo en piñones y tradición mapuche.

   Las historias de vida de otros me llevan cada día a descubrir algo nuevo.

Y aunque el camino fue largo, descubrí finalmente que “lo mío” sí estaba en algún lado. Me apasiona el estudio de las ciencias, la Psicología y la Filosofía, así como la Literatura, el Tarot y la Mitología comparada. A través de diferentes instancias de estudio he ido atesorando conocimientos en relación a estas áreas. Y sigo encontrando ahí formas a través de las cuales llegamos a lo mismo: el “educere” o extraer la riqueza desde el interior de cada individuo. Comprender la naturaleza del ser humano,  su relación con Dios y el entorno; para ayudar así a cada uno a aportar al mundo desde su propia forma.

   El 2011 me casé con quien es mi compañero en este camino; hace casi 3 años fui mamá por primera vez y hoy comparto con dos niñitas que me alegran la vida. La maternidad es para mí un regalo enorme y al mismo tiempo un desafío. Creo que nuestros hijos, desde pequeños, se comportan a veces como espejo y nos muestran mucho de lo que todavía nos falta por descubrir.

   Enfrentar mis sombras y comprender mis anhelos ha sido indispensable para encontrar la forma a través de la cual puedo contribuir a los que me rodean.  Creo que todos tenemos derecho a eso.

Porque si no conoce usted el pollo, difícil es que le quede bien la cazuela,

¿o no?

Mis inicios en el Ghostwriting / Entrevista por Luisa Edwards M. (2015)

“Estoy cierta de que la autobiografía no solo es una herramienta potente de autoconocimiento, sino también una real ayuda en el encuentro y la comunicación con nuestros seres queridos. Una aventura entretenidísima, semejante a un juego de niños, donde creas el comienzo y no sabes cómo ni cuándo finaliza . “

 

Con la energía de una casa de recién casados, los detalles delatan el estilo alegre, sobrio y ecléctico de la dueña de casa. Josefina prepara -en la iluminada cocina en colores rojo y turquesa- un humeante café para comenzar esta entretenida conversación que nos conducirá  a adentrarnos en su mundo de intereses diversos.

 

Con 8 meses de embarazo y la gentil sonrisa que la caracteriza, sirve en dos tazones el café que nos acompañará durante una mañana de verano.

      

La palabra inquietud es  clave en el desarrollo personal y profesional de Josefina Lagos Larraín, una joven de 31 años quien ha indagado en el mundo científico y espiritual desde variadas aristas: medicina, pedagogía, literatura y sicología. Pronto no solo experimentará el milagro de ser madre, sino que también la recreación de historias de vida desde su particular sensibilidad.

 

El tiempo vuela en la vida de Josefina. Comenzando con tareas domésticas en el huerto o la cocina, luego a dictar clases de “Literatura y Vida” en Fundación las Rosas; “Explorando a través del Arte y la Literatura” en Corporación Esperanza o “Tarot y Mitología” en Academia Syncronía y Vitamayor. Entretanto, afina los últimos detalles de la biografía del empresario Jorge; asiste a Yoga para embarazadas y dicta talleres de tarot analítico en su casa.


 

Abriendo caminos

 

La sed por descubrir mundos diversos se manifestó a temprana edad. El interés por el comportamiento y las expresiones del ser humano son su pasión.

¿Cómo despertó en ti la pasión por hurgar la

profundidad del ser humano?

 

Siempre me llamó la atención el comportamiento del ser humano, lo que me llevó a explorarlo desde diferentes puntos de vista. Tuve la oportunidad de acercarme a la psicología a través de textos y personas que me fueron guiando y me identifiqué especialmente con las teorías de Carl Jung, Philip Lersch y Eric Erikson.     

 

Paralelamente, en el Tarot encontré un camino de reflexión en torno al comportamiento del hombre mediante el lenguaje de los símbolos y la mitología.

¡Me fascina estudiar las formas en que el ser humano se expresa! La literatura y el arte son campos privilegiados en ese sentido, pero la salud no se queda atrás. Siempre me ha maravillado la forma en que la interioridad de las personas se expresa a través de las enfermedades y por eso entré a estudiar Medicina.

 

¿Por qué decidiste abandonar Medicina luego

de tres años de cursarla?

 

Al finalizar tercer año sentí que me atraía muchísimo más lo que le ocurre interiormente a las personas que el funcionamiento del cuerpo en forma independiente. “Es el alma y no el cuerpo lo que llama tu atención”, me dijo una amiga cercana ¡Tenía toda la razón!

 

Descubrí también que no contaba con todas las aptitudes necesarias para ser un doctor tradicional. Las consultas en el sistema público duraban 7 minutos, era necesario ir al grano y yo no me sentía cómoda con eso. Los pacientes son muchísimos y los médicos necesitan aplicar rapidez en sus consultas, un estilo lejano a mis habilidades.

 

¡Tengo buenos amigos doctores! Admiro muchísimo el trabajo que hacen, pero sé que no es esa el área donde mejor puedo desarrollar mis talentos.

 

Luego de su paso por la ciencia, y  durante la búsqueda de sus capacidades, se inclinó por la educación, en el entendido que los seres humanos nos formamos y expresamos  emocionalmente también a través del aprendizaje. Con la intención de ser profesora de Lenguaje y Literatura, ingresó a Pedagogía Básica.


 

¿Qué significó esta experiencia?

 

Se me abrió un mundo de conocimientos, permanecí cinco años en los que tuve la oportunidad de “estrujar” a buenísimos profesores que me enseñaron mucho; como por ejemplo, Cristián Rojas y Macarena Agüero en Psicología, Germán Reyes en Literatura, Mariane Beuchat en Historia de Chile y el mundo. Carmen Lavanchy, en Música y Artes integradas, me permitió combinar diferentes mundos: mitos, poesía, canciones y cuentos, psicología y filosofía; redescubrí gracias a ella que todo tenía cabida en el mismo mundo y  era posible relacionarse entre sí.

 

En  2010 y 2011  decidió tomar la mención en Lenguaje y Literatura, donde tuvo la oportunidad de aprender metodologías de enseñanza para la buena lectura y escritura,  además de profundizar en el estudio de los grandes autores de la literatura. En esta etapa destaca a los profesores Cecilia Hudson y Germán Reyes.

 

En el mundo del lenguaje y tras finalizar la mención, realizó la tesis  en el arte de la autobiografía, enfocada como una herramienta para el desarrollo de la identidad de las personas. Obtuvo calificación máxima.

 

Respondiendo a su inquietud de compartir su conocimiento con niños de menos oportunidades,  trabajó dos años en colegios particulares subvencionados. Primero en Renca en la Fundación Astoreca y luego en Recoleta,  en el Liceo Particular Avenida Recoleta.


 

Cercando el camino

¿Por qué migraste desde la enseñanza en colegio a los talleres?

 

Siempre he creído que cada ser humano es un mundo con tiempos y espacios únicos; que las personas requieren de libertad y flexibilidad para expresar sus capacidades y habilidades singulares. En el colegio me faltaba eso.  A pesar de que la experiencia fue enriquecedora para mí y para muchos de mis alumnos -a quienes recuerdo con mucho cariño-, no sentía que estuviera aportando lo que a mí me interesaba aportar al general del curso.

Fue justo en ese momento cuando Consuelo me invitó a trabajar con ella

 

Josefina trabajó durante dos años como ayudante de Consuelo Larraín, periodista, Magíster en Humanidades y Diplomado en Psicología Junguiana.  Con ella tuvo la oportunidad de observar e impartir clases en el taller literario y autobiográfico en Vitamayor, Centro de Educación para mayores de 60.

 

Entonces, ¿el camino se presentaba más claro?

 

Muchísimo más claro. Ella, con su generosidad y talento, me enseñó sobre técnica literaria y metodologías que ayudan a las personas a escribir y escarbar su interior. Hacer clases en el taller literario fue muy importante para mí, porque pude comprobar la tesis que había desarrollado al egresar de la universidad: la escritura de autobiografías es una excelente herramienta para desarrollar el autoconocimiento. Me di cuenta de cómo los alumnos, escribiendo sobre sus propias vidas iban agregando “retratos a la pared de su identidad”.

 

¿Qué otras actividades realizaste?

 

Un  diplomado de psicología del adulto impartido por la Universidad Católica, además de talleres relacionados con  Literatura y desarrollo personal. Uno en Fundación las Rosas, para adultos mayores y otro en Corporación Esperanza, dirigido a hombres entre 20 y 60 años en rehabilitación de drogas.

 

Asimismo, comencé a enseñar tarot en Vitamayor y la Academia Syncronía, ahondando en el pensamiento Junguiano y mitos provenientes de distintas culturas: griega, egipcia, hindú, asturiana e islandesa.

 

El arte de la biografía

 

Se imprimió recientemente el libro “Jorge versus Georgie”

¿Cómo llegaste a ese proyecto?

 

En marzo del 2015 y gracias a la intervención de Consuelo, conocí al empresario Jorge Laporta, dueño de WardVanlines, con quien emprendimos juntos el desafío de escribir su biografía.

                                                                            

¡Nos entretuvimos muchísimo! Entre capuchinos y jugos, nos reímos de sus historias de niños y revivimos sus penas y alegrías, temores y esperanzas, caretas y piel. En definitiva, la historia de un hombre que fue capaz de hacerle frente a la vida.

 

Para ambos fue un proceso  muy gratificante y pude constatar cómo él -a lo largo del año- fue descubriendo aspectos de sí mismo que le permitieron desarrollar un importante proceso de autoconocimiento. Los dos estamos muy contentos con el resultado.

 

¿Cómo resumirías la experiencia de ser autógrafa?

 

Maravillosa. Estoy cierta de que la autobiografía no solo es una herramienta potente de autoconocimiento, sino también una real ayuda en el encuentro y la comunicación con nuestros seres queridos. Una aventura entretenidísima, semejante a un juego de niños, donde creas el comienzo y no sabes cómo ni cuándo finaliza.

 

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